Las críticas, o mejor dicho las reseñas.
Primer parte
Terminé el libro. Después de esto me quedé pensando un rato, pensando en el viaje que significó leerlo. Acto seguido revisé mis Revistas de los libros donde aparecen reseñas acerca del libro. Sí, reseñas y no críticas, porque creo que ninguno de los artículos dedicados a 2666 alcanza para crítica. ¿Por qué hice esto?. Porque leí las reseñas para ver de qué trataba 2666 y saber si, según la crítica, había superado a Los detectives salvajes y de paso había acabado con la narrativa actual. Pero no me sirvieron mucho las reseñas y me quedé con la duda, porque algunos la ponían por delante de Los detectives salvajes y la celebraban como la más grande novela latinoamericana después de “Cien años de soledad”, lo cual es decir mucho, y otros decían que le sobraban páginas y que Bolaño no se había logrado superar a si mismo. Decidí entonces no saber más de críticas y esperar que la novela llegara a mis manos. Esto demoró algo más de un año y la pude conseguir en la Biblioteca de Santiago. La leí y volví a revisar, como dije antes, esas reseñas para ver en qué concordaba y en qué divergía mi opinión de ellas.
Para detallar, me encontré con cuatro reseñas: una de Ana María Moix (a quien se le agradece la traducción de “Esperando a Godot”), una de Camilo Marks, otra de Bisama y finalmente la de Domínguez Michael. Las ordené por orden cronológico. Sin duda que la primera y la última son mucho más acabadas y entregan mucha más información que las restantes, algo que sorprende en parte porque se sabe que Camilo Marks es nuestro crítico literario más respetado. A pesar de eso, en esta ocasión creo yo que falló. Su crítica, o más bien reseña, que fue más larga que le he leído acerca de un libro (pasó la mitad de hoja que tiene disponible y alcanzó la segunda), comienza hablando de la importancia que tiene el hecho de saber manejar a la perfección una obra póstuma y cita un par de músicos clásicos a quienes desconozco y luego cita al infaltable Kafka entre otros. Posteriormente habla de la novela decimonónica y de las novelas con gran número de páginas, y dice que 2666 está a años luz de obras como “Los hermanos Karamazov” o “La montaña mágica”. Yo leí esos dos libros y les puedo asegurar que 2666 no está para nada a años luz de ellos, incluso, que por momentos los supera con creces. Luego de esto critica la forma de edición del libro y dice que Ignacio Echeverría debió hacerle caso a Bolaño y publicar 2666 dividido en las cinco partes en las cuales está constituido el libro, además agrega que esto ayudó en parte a que la crítica se entusiasmara con el libro de antemano, de ahí viene el título de la reseña de Camilo Marks: “El mastodonte o la fiesta de los críticos”. Luego se pone a hablar de la carrera de Bolaño y hace tres críticas favorables a tres libros de Bolaño: La literatura Nazi en América, que tiene para mí, dos capítulos, o mejor dicho biografías, notables de dos escritoras; una Argentina que es lesbiana y se enamora y que encuentra muerta a la amada, y otra mexicana que es poeta y que su marido la golpeaba. Estrella distante, que creo yo que es la mejor novela corta que he leído de Bolaño, sobre todo cuando Weider hace una exposición de fotos de la gente torturada durante la dictadura militar en Chile. Los detectives salvajes, que ya saben ustedes lo que pienso de ella, por lo que no ahondaré en detalles, aunque cabe destacar que es la novela de Bolaño que Camilo Marks critica con más fervor y dice que es lejos uno de los mejores libros publicados en el último tiempo. Después, y finalizando, en menos de la cuarta parte de lo antes escrito, nombra 2666 y dice que no puede decir lo mismo de él que del libro anterior. Comenta resumidamente el argumento de cada parte y dice que hay páginas extremadamente prescindibles y que abundan en superficialidades, personajes y biografías al paso, historias que no llegan a ser memorables. Finalmente agrega que ya hay críticos que dicen que 2666 es superior a “Cien años de soledad” y que Santa Teresa está por sobre Macondo. Él dice, en una parte anterior, que el tiempo será el mejor crítico y que 2666 ya quedará situada en el lugar que le corresponde. A pesar de su poco entusiasmo, Camilo Marks termina diciendo: “Estamos ante una fábula devastadora, impresionante, de interpretaciones inacabables. 2666 puede resultar una narración compleja y frustrada, aunque se trate de un naufragio deslumbrante”. ¿Quién entiende a los críticos?.
Con respecto a las demás críticas, puedo decir que la de Ana María Moix relata el argumento del libro, cita algunos momentos importantes y dice que es el mejor libro de Bolaño. La de Domínguez Michael trata más el tema de fondo de la novela y resalta el mal como uno de los ejes principales del libro y también da a conocer algunos puntos de vista bastante importantes. Cabe resaltar que esta crítica fue realizada luego de que 2666 se ganara el premio Altazor, por lo que se nota una lectura mucho más analítica y con más tiempo, por supuesto. Finalmente Bisama en una columna del Comelibros, habla bastante someramente del texto y dice que Bolaño es nuestro nuevo canon y cita una película de John Woo. Quizás lo más interesante que dice es que con esta obra la novela se salva de la extinción y se renueva. También leí la crítica de Zambra, quien dijo que 2666 “Es una novela inconmensurable, una novela que desafía cualquier idea previa sobre sus dimensiones y su importancia para la literatura hispanoamericana, e incluso, mundial”.
Cito todas estas críticas porque siento que faltó algo, quizás entusiasmo a la hora de escribirlas y de exagerar sus puntos débiles, que los tiene, y sus puntos más fuertes. Como decía Ignacio Echeverría en una entrevista, la labor del crítico es exagerar, y aquí creo en ningún caso se cumplió a cabalidad (tal vez Zambra fue el que estuvo más cerca). Para mí, son dos los motivos de esto: primero que como casi todos dijeron, hablar acerca de una novela de más de mil páginas con profundidad en algo así como una carilla es casi imposible, para ello se necesitaría un par de hojas y tal vez más. Segundo, y que creo que es el principal motivo, que 2666 es de esas novelas que uno demora en digerir y que hay que leerla con tiempo(yo tuve la suerte de leerla con todo el tiempo del mundo), lentamente porque la cantidad de cosas que a uno le hacen sentir son, como dijo de alguna forma Zambra, inconmensurables.
Mi turno
Hace un par de post hablé de las novelas que te cambian la vida y de lo que busco someramente en una novela: escenas y personajes inolvidables. Esto, aunque suene exagerado, abunda en 2666. También en un post anterior, que escribí mientras leía la novela, dije que tenía páginas imprescindibles, que le sobraban. Me equivoqué rotundamente, porque creo que a esta novela no le sobraron páginas, definitivamente eso no corresponde a la realidad.
Como saben, la novela está dividida en cinco partes: "La parte de los críticos"
"La parte de los críticos" relata la búsqueda que hacen cuatro críticos europeos, una mujer y tres hombres de distintas nacionalidades, de Benno Von Archimboldi, a quién admiran y sienten que es el mejor escritor alemán del Siglo XX, incluso superando al mejor de los mejores: Kafka. En un momento, Amalfitano, otro admirador de Archimboldi, que aparece antes de la segunda parte, les nombra justamente a Kafka cuando ellos hablan de Archimboldi como el mejor de los mejores. Archimboldi tiene una amplia obra, pero nadie lo ha visto ni nadie sabe dónde está, si es que está vivo por supuesto. Ellos se juntan y lo van a buscar a México porque unos tipos les dicen que al parecer se encuentra en una ciudad de aquél país llamada Santa Teresa. Antes de esto, los críticos van de conferencia en conferencia hablando de este escritor alemán, o prusiano como muchas veces se define, y ocurren un par de enredos amorosos con un desenlace inesperado. Llegan a Santa Teresa pero no lo encuentran. A todo esto, uno no quiso ir y luego la mujer, quien sí fue, volvió a su país natal. La búsqueda fue un fracaso, sin embargo a los lectores empezamos a adentrarnos lentamente en el mundo del Santa Teresa y de los extraños crímenes que ocurren ahí. De paso conocemos a Amalfitano, quien es el protagonista de la segunda parte.
"La parte de Amalfitano" nos cuenta la triste historia de este triste profesor chileno, a quien su señora lo dejó porque fue en busca de un poeta loco llamado Mondragón y que según “El lector compulsivo”, de la Revista de los libros, es nada más ni nada menos que Leopoldo María Panero, y nunca regresó. Entonces Amalfitano, después de vivir largo tiempo en Europa, decide irse con su hija Rosa a Santa Teresa donde imparte clases en la universidad de esta ciudad. Una de las cosas inolvidable de este capítulo es la imagen del libro de Rafael Diestre, Testamento geométrico, colgado con dos tendedores de ropa, con las hojas abiertas, como esperando el paso del tiempo, viendo si se deteriora o si resiste; una idea que toma Amalfitano del infaltable Marcel Duchamp. Pero el factor que une éste capítulo con el siguiente es Rosa, una joven especial, con mucha gracia y que al internarnos levemente en su mundo nos vamos enterando de la vida en Santa Teresa y de lo que vendrá.
"La parte de los crímenes" junto con la siguiente abarcan más de la mitad del libro (entre las dos hacen algo así como ochocientas páginas), lo que de agradece, porque creo que son las mejores partes, donde uno no puede dejar de leer. Antes de que se publicara 2666, Bolaño hablaba de la novela con mucho recato, pero lo que siempre salía a la luz era que trataba de los crímenes de mujeres que ocurren en la frontera de México con Estados Unidos. Justamente se nota que esta parte tiene algo especial. Al principio debo reconocer que la empecé a leer, a pesar del entusiasmo con que deja el capítulo anterior, con algo de recelo porque no me podía imaginar alguien sosteniendo un relato donde se narran más de cien crímenes, con lujo de detalles, pero lo hizo. Aquí se muestra el mejor Bolaño, donde es capaz, como dije antes, de sostener más de cien crímenes y no aburrir nunca ni hacer que uno pierda por un segundo la atención. Otro escritor lo habría vuelto monótono, pero Bolaño no. Entrecruza historias, acaba una y comienza otra, mientras pasan los años y siguen sumándose crímenes. Mientras no leía, no podía dejar de pensar en los crímenes. Lo disfruté mucho, porque admiro esas historias donde el interés no está en qué se cuenta, sino en cómo se cuenta. Uno se encariña con los detectives y a veces dan ganas de ingresar a la historia y comenzar a investigar junto a ellos. Nos encontramos con un conocido nuestro: Lalo Cura, personaje de un cuento de Putas asesinas, y nos narran la historia de su familia entre otras tantas historias que se entrecruzan, donde no faltan los narcotraficantes, el sexo, políticos, artistas, hasta una vidente hay, y por supuesto los infaltables periodistas. Uno de ellos se pierde por investigar mucho. Dicen que se fue a California, que está bien, pero cuesta creerlo. Una periodista lo busca, pero se cansa. Prefiere pensar que sí, que es verdad que está bien y que se fue a california, pero un compañero de trabajo de él le dice que eso no puede ser, porque dejó sus libros de poesía que él mismo había pagado para que se editara. Era lo que más quería, no los podía dejar, le dice el compañero y nos damos cuenta que no sólo las jóvenes asesinadas son las que sufren, sino que gran parte de los que intentan saber algo, algo que todos esconden por miedo, porque hay dinero de por medio, porque el poder está metido. A pesar de eso hay un inculpado, un tal Klauss Haas, de quien sabemos poco pero que nos hace pensar que no es el culpable, porque mientras está en la cárcel siguen siendo asesinadas y torturadas más jóvenes, que en la gran mayoría eran obreras y no prostitutas, y nos nombra a un tal Antonio Uribe, que según Haas es el verdadero culpable y de quien no sabemos más que su nombre y algunos datos intrascendentes. El pueblo se preocupa. Las mujeres trabajaban en las Maquiladoras de la ciudad, porque si había algo que no faltaba en Santa Teresa era trabajo. Otra cosa que es que casi todas eran jóvenes y que el pelo les llegaba hasta la cintura, y que la gran mayoría morían estranguladas y violadas por los dos conductos principalmente, aunque se habla a veces de hasta siete conductos. Torturadas, violadas, incomprensiblemente, por quién sabe quién y sin que nadie haga nada. El horror se apodera del texto y nos hace recapacitar acerca de muchas cosas, sobre todo de la que en estos momentos deben estar pensando. Camilo Marks en el recuento del año literario 2004 habla brevemente de 2666 y dice que es la novela donde Bolaño se despega totalmente de Chile. El lector compulsivo, quien para los que no saben (yo me enteré gracias a Esteban, amigo escritor) es Marco Antonio De La Parra, dijo justamente lo contrario y que la parte de los crímenes le recuerda al Informe Rettig o al último informe de tortura que se entregó a Ricardo Lagos. Puede ser, puede no ser. Ustedes deciden, aunque yo creo que De La Parra tiene algo de razón.
"La parte de Archimboldi" finalmente nos narra la vida de este extraño escritor y a la vez se nos describe gran parte de la historia de Europa del siglo XX: las guerras, los horrores que éstas produjeron, la miseria, los campo de concentración. Archimboldi es tomado prisionero cuando acaba la guerra y se encuentra con un hombre que estaba a cargo de un puesto importante entre los nazis, quien le cuenta de su pueblo y de lo que hizo con más de quinientos judíos que llegaron un día, sin saber por qué. Un pueblo decadente, donde los niños de diez años jugaban a la pelota pero todos borrachos, sin vuelta atrás. También se relatan algunos episodios de la guerra, un rumano que lo crucificaron, una condesa que luego toma un papel fundamental en la novela. Sin duda uno de los momentos decisivos es cuando Archimboldi, en Ucrania, está recuperándose y entra a una de las casas abandonadas y encuentra un manuscrito de un tal Boris Ansky, amigo de Ivánov, escritor ruso de ciencia ficción, quien asiste al entierro de Gógol, el que criticó con benevolencia su primera novela, y llora y llora y llora, y siempre recuerda esa crítica del autor de Las almas perdidas. Volviendo a Boris Ansky, la lectura de sus manuscritos le producen un fuerte impacto y después de eso se larga a escribir y se convierte en Benno Von Archimboldi. Hay una fuerte historia con su editor y la mujer de éste, la que aparece en la primera parte de la novela. Finalmente Bolaño nos hace conectar a Archimboldi con México y de alguna forma sabemos qué fue de él después de que publicó y desapareció. Sabemos lo que tanto quisieron saber los críticos y también nos enteramos quién es Klauss Haas, el supuesto asesino que está preso en Santa Teresa. El final, tengo que reconocerlo, no es tan notable como el de Los detectives salvajes, sin embargo la última historia que ocupa algo más las dos últimas páginas de 2666 contiene una especie de estamento escondido en la simple historia de un hombre que era escritor y que inventó una especie de helado, por lo que fue recordado por todos los tiempos y no por lo que él quiso, que era por sus libros. Muchos escritores tiene ése miedo, el de ser recordados por cualquier cosa menos por su obra. Tal vez Bolaño también lo tenía, por eso nos cuenta esa historia a la hora de la despedida, supuestamente definitiva. Un miedo errático, porque si recordaremos a Bolaño, no es por sus discusiones con los escritores chilenos ni por alguna de sus salidas algo inesperadas, sino por su obra, por su gran y trascendente obra.
5 comments:
diego: escribí una largfa crítica de la novela para el clinic aparte de lo de john woo que es una cita freak, por cierto. si te interesa, anda por ahí el comentario del gonzalo garcés e intenta ver lo que dice la patricia espinosa que es la que lo ha leído mejor acá. bien que leas a martínez: piratea el maldito libro, tío. es uno de los pilares de nuestra poesía. no es hueveo. eso. todavía estamos perdidos en 2666 en todo caso. saludos.
a
Buena Diego...por fin terminaste 2666..aún recuerdo cuando me decías en el bar, luego de las sesiones literarias, que en le verano te la ibas a leer.
s.
mmmmmm .... me gustaria decirte algo interesante o mejor dicho inteligente... pero tu sabes que para mi la critica literaria vale muy poco ... es mas util leer segun los instintos de cada uno o los gustos... ahora no estoy desvalorizando tu post... lo encuentro muy bueno (te emocionaste escribiendo)y es valido que el mundo de los literatos tengan sus "sinopsis". ahora solo te puedo decir que si en chile hay algo bueno esos son escritores... asi q personalmente las encuestas y analisis para ver que escritor supera al otro son de nula validez.... como se dice en cosa de gustos no hay nada ESCRITO ... te lo dice un fiel lector de Harry Potter (espero no ser menos por eso ... jajajja)... weno saludos DIRECTOR q estes bien chaouuuuz
PD¨.... posteame http://lapatriajoven.blogspot.com
hola. aquí tienen un blog sobre bolaño.
www.planeta2666.blogspot.com.
saludos.
Buen comentario, Gracias. Unos detalles, Ansky va al entierro de Gorki, no de Gogol.
Dices "..., dije que tenía páginas imprescindibles", debería decir prescindibles.
Te felicito por el post, y concuerdo totalmente contigo. Falta pasión en las críticas...
Y como tu dices,
"...2666 es de esas novelas que uno demora en digerir y que hay que leerla lentamente porque la cantidad de cosas que a uno le hacen sentir son, como dijo de alguna forma Zambra, inconmensurables".
2666 y Bolaño en general son como Archimboldi cuando es comparado con Moravia. Un artista incandescente... 2666 es una novela incandescente, innacabable no por su tamaño si no por las infinitos estímulos que te provoca y que está apunto de explotar por todos lados...
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