Hasta hace un par de minutos, cuando caminaba hacia la Biblioteca de Santiago, pensaba en el tema de este artículo. La semana pasada, ya no recuerdo el día exacto, me puse a hacer zapping y me quedé pegado en una canción que estaban dando en el Zona Latina. Era en inglés y el video era triste, muy triste. Terminó la canción y descubrí que era el tema central de "Closer", una película que quería ver desde hace mucho tiempo, y no me pregunten por qué. En fin, después de eso se me metió en la cabeza que tenía que ver la película ese mismo día, y la fui a arrendar. La vi y quedé maravillado; tan maravillado como cuando vi "Antes del atardecer" y "Perdidos en Tokio". La verdad es que la película me afectó, principalmente por cómo trabajaba con el tema del amor. Al día siguiente me junté con la Claudia y le conté que había visto la película. A ella le encantó, a mí también y ahí estuvimos toda la tarde hablando en parte de "Closer", pero también de nuestras vidas. Ahora me doy cuenta que hablamos principalmente del amor. La película es notable, es compleja, es algo abstracta. Pero creo que lo más impresionante de la película es Alice, una de las protagonistas, que es interpretada por la bellísima Natalie Portman. Qué mujer más linda, no tengo palabras para referirme a ella. Por lo mismo, (y ahora recién entramos al tema de lo que se supone que iba a escribir aquí) fue inevitable hacer una relación entre ella, Celine (de "Antes del atardecer") y Charlotte (de "Perdidos en Tokio"). Iba a escribir sobre ellas y sobre el amor, sin embargo y por cosas de la vida, antes de empezar a hacerlo, me metí al blog de mi amigo Curi (http://elpezbanana.blogspot.com/) y leí su penúltimo artículo, que hablaba de el cuento como género y del por qué no se ha embarcado en el gran proyecto de escribir una novela. Esto llegó profundamente a lo más hondo de mi ser y decidí hablar de la importancia de la novela. La novela: Algo que te puede cambiar la vida. Este último año que pasó, fue sin duda el año donde más cuentos leí y donde más profundicé en este género. Debe ser en parte porque cuando terminaba el año ingresé a un taller de cuentos. El asunto es que descubrí la genialidad del género y de paso, a un sin fin de grandes escritores del género. Sólo citaré al que más me impresionó: John Cheever. Para mí, sin duda uno de los mejores escritores que he leído en mi vida, y de paso "La geometría del amor" (una antología de sus cuentos), uno de los mejores libros de cuentos que ha pasado por mis manos, sino el mejor (ese trono lo lucha con Cortázar y Salinger, entre otros) Ahora bien, como escribía mi amigo, el cuento es un lugar donde la poesía tiene una cabida enorme, y también, por qué no, la novela. A la vez, creo yo, que es el género más complejo de la narrativa y donde más campo queda por explorar. No obstante, a pesar de todas estas cualidades del género, sigo pensando que un cuento no te puede cambiar la vida, en cambio una novela sí. Digo esto con el argumento de mi vida. He leído bastantes cuentos, tal vez a los mejores cuentistas, y sin embargo ninguno de ellos me ha marcado como me marcó "Viaje al fin de la noche", " Los detectives salvajes", o "Rayuela". Me detengo en este último ejemplo un segundo. Aquí está Cortázar, sin lugar dudas el mejor cuentista de habla hispana de todos los tiempos. Tiene cuentos notables, ya cité gran parte de ellos en el artículo anterior, sin embargo cuando alguien me pregunta por mi experiencia con Cortázar, lo primero que yo nombro es el impacto que causó en mi "Rayuela" y mi enamoramiento con la novela, y con París, y con el club de la serpiente, y con La Maga, y con Talita, y con Oliveira, y con Berthe Trépat (capítulo que fue inspirado por el cuento de Onetti que da nombre a mi blog). Ahora, alguien podrá decir que definitivamente "Rayuela" es una buena novela, pero no es donde Cortázar se muestra en su esplendor, y yo le voy a dar la razón, pero de paso le diré que prefiero (como escribe Bolaño en algún lugar de "2666") ver a los grandes escritores en esas obras torrentosas, irregulares, llenas de lugares olvidables, endebles, donde ahí se muestra la verdadera genialidad del autor para poder sostener una obra de proporciones; en vez de verlos en esas obras breves, perfectitas, donde nadie se ensucia, donde nadie se pierde, donde todos encuentran la salida. Bolaño hacía una analogía con una batalla. Hablaba que leer a un escritor en una novela es verlo luchar hasta la muerte, en cambio leerlo en un género más pequeño es verlo practicar, sin riesgo de muerte. Voy a aclarar algo, eso sí, para no citar a Bolaño equívocamente. Bolaño hacía esta referencia con respecto a los libros menores de los escritores. Por ejemplo "La metamorfosis" de Kafka y "El castillo". Decía que ya nadie se atrevía con las obras mayores, sino que todos iban a las menores. Echa esta salvedad, y aprovechando que cité a Bolaño, me adentro en la novela que cambió mi vida: "Los detectives salvajes”. A lo largo de este blog, no cabe duda que será la novela que más citaré y sobre la cual más hablaré, porque en mi vida, aunque suene exagerado, hay un antes y un después de LDS (abreviación de "Los detectives salvajes"). Recuerdo como si fuera ayer cuando lo comencé a leer y no pude parar. Por ese tiempo, mi amigo Francisco (otro que colapsó con la novela) también leía la novela y cuando la terminó me llamó y comentamos a la par lo notable que era el libro, y la genialidad que había alcanzado Bolaño en esas páginas. Me acuerdo que cuando cerré la última página, miré el techo (estaba acostado en mi cama), me levanté, abrí la puerta de mi pieza y mi madre me miró y me preguntó qué me pasaba. Nada, nada, le contesté, mientras vivía un colapso mental, donde no sabía qué pensar, qué decir, ni qué hacer. Imposible olvidar a Belano y Lima, imposible olvidar cuando Belano hace el amor con una de las hermanas Font (creo que era con María), o cuando García Madero ingresa al taller y se ríe de todos, o cuando Belano lucha con un crítico en una playa de España, o cuando Lima viaja a Israel en busca de su amor; en fin, si citara todos los grandes momentos de esta novela tendría para rato. Y en parte eso hace que la obra sea genial. La gran cantidad de momentos inolvidables, a pesar de un sin fin de historias que tal vez pasaron al olvido de mi memoria, eso es lo que queda y lo que agradezco de cada gran obra. Ese apostar por algo grande, donde como dije antes, las posibilidades de perderse son enormes, y donde la gran mayoría de los caminos llevan al fracaso. Eso lo admiro, lo envidio y es lo que creo que hay que atreverse a hacer. Ahora leo "2666", y voy bien y hay muchas páginas que son intrascendentes, pero creo si no existieran esas páginas, la novela no sería igual. Suena contradictorio, pero no lo es. Se me viene a la mente "Bajo el volcán", novela que a mi entender le sobran páginas, pero que no por eso deja de ser notable. Geoffrey Firmin e Ivonne nunca los voy a olvidar, el mezcal, esas ciudad-infierno en México, la señora de Gregorio, sobre todo la señora de Gregorio es imposible que se borren de mi mente y de paso que me permitan seguir mirando el mundo desde el mismo balcón. Qué decir de "Viaje al fin de la noche" y esa especia de héroe maldito que es Ferdinand Bardamu, y su viaje por el mundo... definitivamente un viaje al fin de la noche, una noche oscura, donde el fin era, como siempre, la derrota, el fracaso, pero que vale la pena buscarla y llegar hasta el final. Esa mirada con que logra retratar el mundo, Céline, es algo inigualable. Una mirada de odio, pero mezclada con una hermosa ternura. Y así podría seguir nombrando más grandes novelas y explicando el impacto que producen en el lector y que no le permiten seguir siendo el mismo. Leer una gran novela, es internarse en un mundo nuevo, donde las posibilidades son infinitas, pero donde, creo yo, el camino siempre llevaba a una sola cosa: el fracaso. Pero no hablo de un fracaso burdo, sino que hablo de ir en busca de un absoluto, de un sentido de la vida, y no encontrarlo nunca. O encontrarlo pero sólo por unos segundos, como les ocurre a los detectives salvajes. A lo que voy, es que todos en la vida buscamos algo, llámenlo como quieran. Y esa búsqueda es la que siempre se refleja en las grandes obras, no solo en las grandes novelas, sino que también en los grandes poemas. Pero ese es un punto más complejo, por lo que no me adentraré en él, por ahora. ¿Y qué pasa con los grandes cuentos? Soy algo injustos con ellos, pero he dado mis motivos de por qué sostengo que "un cuento", y ahí está la clave, no es posible de cambarte la vida. "Un cuento" no, pero tal vez un conjunto de cuentos sí, que al fin y al cabo pasa a ser como si fuera una novela. Píensenlo. "Ficciones" es un gran conjunto de cuentos, y a mi amigo Curi le cambió la vida, pero como conjunto, no sólo un cuento de esa colección. Lo mismo con "La geometría del amor" o "Final de juego", o "Los asesinos", o "Tres rosas amarillas", o "El emperador del aire", o "La dama del perrito", o "Putas asesinas" (aprovecho, ya que lo nombro, de informar que éste libro es un conjunto de cuentos de Bolaño, y es el que le da el nombre a la dirección de mi blog. No es por algo misógino que se llama así, aunque admito que hay algo de aquello también). Sé que hay excepciones y que con el tiempo irán apareciendo personas que me dirán que a ellos sí les cambió la vida un cuento. Ojalá los encuentre y me puedan explicar, aunque lo más probable es que no lo puedan hacer. Porque al igual que todas las cosas bellas de la vida, esos sucesos tienen algo de inexplicable, algo de sueños jamás imaginados. Esos mismos sueños jamás imaginados que espero poder relatar en el gran proyecto de este verano, y de mi vida: He decidido escribir una novela. Sé que es algo atrevido hacerlo, pero creo que si no apuesto, no voy a conseguir nada. No dudo que esta novela se quede, a lo mejor, por siempre inédita. Sin embargo va a tener la importancia de una gran obra para mí, porque sin ella los caminos que pretendo seguir nunca los lograré divisar con claridad. Es una apuesta grande, arriesgada, pero lo hago porque quiero y porque creo tener las herramientas. Me falta mundo, me falta técnica, me faltan muchas cosas, pero si hay algo que no me falta, son ganas; ganas de escribir una obra que el día de mañana le cambie la vida a un joven, a una mujer, a un hombre, y que alguno de ellos en su mente diga: esta novela cambió mi vida. |
Puntos Buenos: Bagual, de Felipe Becerra
1 hour ago
6 comments:
Me da un poco de vergüenza que mi artículo haya cambiado lo que tenías pensado escribir.
Pero está bien.
Mmmm. ¿Sabes? Me acordé al tiro de cuando en mi post hablo de las novelas de personaje. Fíjate que citaste a la Maga, a Belano al antihéroe de Viaje al Fin de la Noche. Por lo menos, no estaba hablando puras huevadas.
Pero bueno. Ya expuse mis razones en mi post y tú las tuyas en el tuyo. No hay nada más que decir. Tampoco somos filósofos y ni siquiera tiene que haber una verdad.
(La hueá sabia yo).
Ah, y encontré otra cosa curiosa. Todos tus libros son gente que intenta evadir el vacío y que finalmente no lo consigue (aunque no sé bien si en Rayuela pasa eso).
Piénsalo.
Claro, al final la literatura es una pura huevada. Una mentira.
Y se me olvidó comentar esto que se me acaba de ocurrir.
Voy a dar el ejemplo de Plataforma, de Houellebecq. Mientras lo leía, quería terminarlo rápido. No lo pasaba mal leyéndolo, pero creía que tenía cosas mejores por delante.
Y lo terminé. La gente me preguntó qué tal y yo mmm, más o menos.
Pero ahora el imbécil de Michael se me aparece bien seguido. Y todo lo que le pasa también. Y la visión houellebecquiana del amor también.
¿Qué significa eso?
Esta es mi interpretación: cuando leo una gran novela de personaje, como las he llamado, no me gusta el proceso. Quizá sea por lo que dices: que sobran páginas y uno se da cuenta de eso. Eso es malo en todos los sentidos, aunque creas que no.
Pero cuando leo un cuento lo hago mucho más contento. Pero después se me olvidan.
Los personajes quedan. Depende de lo que uno ande buscando.Aunque claro, hay cuentistas excepciones: Cheever y Salinger.
PEro siempre mis novelas favoritas serán La Ilíada y el Satiricón. Además, uno que otro ensayo de Wittgenstein; la gente no ha notado su capacidad literaria. =>=>=>
Me acuierdo de ti, porque eres una "buena persona" (así como Bolaño describia a los "buenos escritores"). Pero más me acuerdo de ti, porque Bolaño fue un guiño entre los dos, alguien te dijo que me había gustado mucho y yo también sabía lo tuyo, en fin... como una novela. A mi también me cambió la vida, y también me la cambió "La insoportable levedad del ser". Ya no sé porque y la leeré de nuevo, te apuesto que me la vuelve a cambiar.
Todo esto para decirte, que nunca olvidaré la mamada en la oscuridad que la mesera le dió a madero, esa excitación que me hizo sentir es análoga con todo el sentimiento que me produjo el libro entero, eyaculando con la muerte de la gorda y llorando un poco al mirar hacia atrás desde el camaro...
Besos, Paulina.
Paulina, que extraño todo esto. La verdad es que no sé qué agregar, lo dijiste todo y de la manera perfecta. Cómo me contacto contigo???
Cuídate y espero saber de ti...
Ay la vida!, ay Closer!....excelente película, tal vez una de las pocas buenas q dejaron esos extraños y no tan buenos doce meses recién pasados. Sin embargo, no desconozco lo bueno: haberte conocido...curiosa experiencia q me ha traído sólo buenas sorpresas. Ahora me voy adivina a q???....mmmm....tu sabes, lo típico, la rutina. Te dejo, con un beso y una flor; espero q nos juntemos luego, TQM, Clau.
P.S: pa Curi: Wittgenstein???....uf!!!..algo complejo!. Hasta su 2º tratado todo era felcidad, dp....no sé....q le pasó????
hola...siempre pensaba en meterme a tu blog. la verdad es que lei solo la ultima cosita que escribiste y me puse a pensar en los cuentos que me cambian la vida. No se sabes? creo q por no haber leido tanto como otros, lo poco que traigo, lo traigo bien pegado a mi. Recuerdo cuentos en mi. No te los nombrare por si hago herehia, pero de todos modos, algun dia te lo dire.
Inakia
pd:ya que nunca me hablaste de qué era lo que tenía que leer, tu blog me servira para decidir que llevar para mis largas vacaciones campestres lejos de toda civilizacion.
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