Saturday, August 12, 2006

Entrevista a Miguel Ángel Muñoz, autor de "El síndrome Chéjov"

¿Cuándo comienzas a escribir y por qué? ¿Hubo algún momento o alguien que te haya marcado?
He pasado más tiempo en mi vida deseando ser escritor que lo contrario. Teniendo 35 años, no es difícil saber que lo deseo fervientemente desde hace mucho tiempo, a veces demasiado porque luego la espera se hace demasiado larga. Desde niño, nueve, diez años me recuerdo deseando escribir libros, y comenzando novelas que nunca pasaban de la página diez. Fue el paso lógico después de la lectura, puesto que me encantaba leer tebeos, luego libros y me parecía normal intentar emular a aquellos escritores que comenzaba a admirar -H.G. Wells, Kipling, Asimov-. Luego, hay un momento importante en mi vida, a los catorce años, cuando un profesor de secundaria -también los profesores de secundaria pueden animarte a la literatura, milagro- nos anima a toda la clase a escribir una historia alrededor de un motivo literario que él nos dio. Aquella propuesta involuntariamente sacó de mí la necesidad de acabar una historia, y redondear lo que tenía en mi cabeza. Para mi sorpresa el profesor destacó mi historia y la leyó en público, lo cual me causó gran verguenza pero también me animó a seguir adelante, valoró aquello que yo vivía calladamente. Sin él saberlo, logró que escribiera mi primer relato corto.

¿Qué fue lo primero que escribiste?
Empecé a escribir pequeñas historias, sí, y tuve la suerte de ganar concursos de instituto y provinciales, que me demostraron que aquello que yo escribía podía gustar a otras personas. Nunca recuerdo haber intentado la poesía -de hecho, apenas he escrito un par de ellas que espero nadie localice-, pero como te decía deseaba a la par escribir cuentos y novelas. Yo me apasioné con la literatura a los diez, once años; fueron dos años fundamentales.

¿Por qué publicaste tan tarde en términos de edad? ¿por una cosa de rigurosidad con tu propio trabajo, o por otro motivo? (¿no te pasó que te daban ganas de publicar antes?)
Bueno, es una respuesta que no debo responder yo, sino algunos editores. De todas formas, es cierto que ese libro se creó durante tres años, soy minucioso y lento no tanto para escribir, como para pensar los relatos, ejecutarlos y encontrar su sentido interno. Lo bueno que tiene cumplir los treinta es que la edad toma una importancia muy relativa, de modo que se advierte que lo importante es que la obra sea buena, más allá del momento en que sea publicada.

Ironía y risa en la literatura.
Leí demasiados autores suicidas durante mi adolescencia. No quiero echar otro en mi mochila. Admito todo tipo de estilos y tonos literarios, por lo tanto como lector me puedo sentir apasionado por una historia con mayor o menor sentido del humor. Creo más en el sentido del humor que en la risa, porque la risa es muy difícil de transmitir en literatura. La risa como experiencia física, como movimiento de cientos de músculos al tiempo, sin embargo el humor es muy importante porque cubre a la historia, sea cual sea, con un manto de ironía, y la ironía es sinónimo de inteligencia y humanidad.
Ejemplo. Bolaño, un escritor al que ambos admiramos, tiene una especial capacidad para jugar con el sentido del humor. Sus novelas no son de risa, al estilo de la de Kennedy Toole, pero en ellas uno no deja de sentir una sonrisa interna, una conexión de buen rollo con él, que hace que cuando nos narra una de sus historias terribles sobre la maldad, la tortura, etc, la sonrisa interna nos dibuja una sonrisa externa algo macabra. Es decir, juega con nuestras pasionas más profundas, nos motiva, nos conmueve. Está vivo.
El humor es muy importante, vital, y lamentablemente no se le ha dado en literatura la importancia que merece...

Amigos lectores.
A los diecisiete años conozco a un grupo de amigos que formaban una tertulia recién comenzada a la que me uno. Había conocido a Francisco Ortiz, miembro de ella, a través de un premio literario: él había ganado en poesía y yo en relato. Me invita a compartir con ellos la tertulia y me uno sin dudarlo. Fueron años muy importantes, una especie de segundo salto literario después de aquel que antes te comentaba, porque con ellos descubrí otros autores, discutíamos sobre libros, nos posicionabamos a favor o en contra, con una pasión excesiva, pero sobre todo hablábamos de literatura. Nos veíamos los sábados y cada uno aportaba sus autores, sus lecturas de la semana, semana que pasábamos esperando intensamente que llegar ese momento del sábado.
La tertulia de la "calle Suipacha", en homenaje a Cortázar, que era nuestro faro, luego cada uno tenía sus pasiones particulares que poníamos en común, Fitzgerald uno, Onetti otro, Sábato. Recuerdo las tertulias sobre "El túnel" y "Sobre héroes y tumbas". En aquella época, la ONCE, una organización dedicada a la venta de cupones de lotería y que destina sus beneficios a la promoción de personas ciegas, estaba en todo su apogeo, y fantaseábamos con inocente maldad que no hacía sino empezar a cumplirse lo predicho por Sábato en el "Informe sobre ciegos". Una locura, como te puedes imaginar.

Ahora, con respecto a estos cuentos publicados: ¿Cuándo se escribieron? ¿en alguna fecha determinada o son cuentos escritos desde hace mucho? a todo esto, ¿cuándo te diste cuenta que tenías el material necesario para reunirlos y hacerlos un libro?
Bueno, excepción hecha de alguno más antiguo, y que fue escrito en la época veinteañera de la tertulia de la que hablaba antes, un homenaje sentimental a una época tan importante, el resto están escritos entre finales del 98 y finales del 2000, con un año más de correcciones, es decir digamos que entre septiembre del 98 y finales del 2001 en que están acabados. Respecto de la elaboración del libro en sí, yo tenía una recopilación de relatos que se iba ampliando y sin embargo a finales del 98 comienzo a escribir una serie de relatos que en sucesión me parecen que empiezan a poseer el tono y cumplir los objetivos que deseo para ellos. Los relatos primeros caen todos, y los posteriores se mantienen todos. Lo sentí claramente, no tuve dudas. Supe que había comenzado una "racha" de relatos que me satisfacían y entendí que los anteriores, más numerosos incluso que los publicados, eran sólo intentos poco logrados, a excepción de ese relato homenaje.

¿Y cómo te das cuenta de esa racha? ¿ los leíste y dijiste: aquí hay algo que me convence y me agrada?
Sí, es inexplicable pero lo supe desde el primer momento, desde que comencé el primero hasta que acabé el último, antes de enfrascarme en una novela. El libro de relatos quedó en cierto modo interrumpido. Ha habido muchos relatos posteriores, que aparecerán en su momento. Creo que los escritores escriben muchas novelas pero solo un libro de relatos, que va aumentando con el tiempo.

Cuando escribes relatos: ¿cómo nacen... alguna imagen que te impactó, una escena, o una historia contada o vivida?
Puede ser cualquiera de esas cosas, y sobre todo una lenta elaboración de un poso que forma algo de eso, sumado al tiempo. Los relatos también son la suma de un impulso generador (idea, historia real, imagen soñada) más tiempo, que funciona como una gigantesca presa en la que se acumula el agua contenida hasta darle forma al pantano perfecto del relato. Entonces se abren las compuertas, y....a escribir. De todos modos, no suelo ser autobiográfico escribiendo. Ya te he dicho antes, que aunque el lector de "El síndrome Chéjov" pueda no advertirlo, me gusta la literatura fantástica y son las imágenes de las ensoñaciones -más que de los sueños- y de las paradojas irónicas, son las que funcionan como orígenes de mis relatos. Un ridiculo empleado vestido de Homer Simpson, una hija unica que puede ser lo más querido y al tiempo lo más odiado, una exploración de esa frase tan de amor de "te comeré a besos", etc.

¿Por qué el prólogo?.
El prólogo era un intento de afirmar al relato en su propio mundo, establecido hace siglos, y defender su propia naturaleza, distinta de la novela, y distinta, y ahí está la aportación, creo, de la visión del ligro de relatos como una obra con armazón de novela, y apostar más a la colección de relatos. Creo más en los singles que en los lp's.

Durante la gestación de estos cuentos: ¿recuerdas alguna lectura valiosa, o ya a esa altura habías leído a los maestros del cuento, llámese Chéjov, Carver, Cortázar, Cheever, por citar los primeros nombres que se me vienen a la cabeza?
Ya había leído a los que nombras, aunque Chéjov es un escritor que al contrario que los otros, he redescubierto a lo largo del tiempo y cada vez más. La primera vez que lo leí -en aquella edición de Club joven- no me gustó. Con el tiempo volví a él y comprendí que era el gran maestro. No me gustó de niño porque evidentemente su arte es tan sencillo que sólo puede entenderse desde cierta madurez y cierta serenidad. El lector que comienza necesita grandes emociones. Chéjov no te las da. Como médico que era, se limita a mostrarte las vísceras de sus personajes sin inmutarse, con tranquilidad aparente mientras caen las hojas de los cerezos y se hace de noche. No hay un escritor que me marcara mientras escribía esos relatos, o no lo recuerdo, porque creo que en ellos hay un compendio de lecturas. Quiero pensar que hay algo de Carver, algo de Cortázar, Chéjov, y otros muchos. Sí recuerdo que el 2000 fue el año en que leí "los detectives salvajes", la novela, con "Bel ami", de Maupassant que más me ha demostrado que cuando quieres contar algo, sólo tienes que dejarte de quejas, y escribirlo. Contarlo.

¿Y cuáles han sido las lecturas, a lo largo de tu vida, que te han marcado, o que, como digo yo, te han cambiado la vida?
Ufff, muchas. Me cambió la vida "La isla del tesoro", me la volvió a cambiar Cortázar y Borges, me cambiaron la vida también algunos libros de Delibes, porque me enseñaron la dignidad en el escritor, la postura honrada del escritor ante su obra, pero también las obras de Auster, y la obra de Bernhard me la cambió -hasta el punto de que "El malogrado" me decidió a romper con una novia que tenía, lo cual me hace alegrarme de que Bernhard no me cambiará la vida todavía más, bad influence-, y Kafka, y Sciascia, que como Delibes, me enseñó donde tiene que estar el escritor, y también algunos libros de García Márquez, y "El rey de los alisos" de Michel Tournier. Como ves, he cambiado demasiado de vida, sin cambiar demasiado de lugar de residencia.

Cinco libros (o más) que no se pueden obviar.
La isla del tesoro, "El palacio de la luna" o "Leviatán", de Paul Auster. Los relatos de Cortázar, Los relatos de Cheever, "El proceso" de Kafka, Los relatos de Chéjov; son libros que sirven para vivir, para apasionarse con la lectura y la vida. Que forjan lectores. Pero luego hay libros maravillosos, "El corazón de las tinieblas", "El ruido y la furia", Henry James, ¡¡¡¡me olvidaba de Flaubert!!!, "El coronel no tiene quien le escriba" o "Crónica de una muerte anunciada", "El rey de los alisos", una novela desconocida y genial, "Los usurpadores" de Francisco Ayala, "Los detectives salvajes", tantos. "Conversación en la Catedral".
Y libros recientes, "Desgracia", de Coetzee, "2666" de Bolaño otra vez, "Expiación", de McEwan (la gran obra maestra de lo que llevamos de siglo), "Ruido de fondo" de Delillo, "Pájaros de america", de Lorrie moore.

La literatura española actual.
Javier Marías, Antonio Orejudo, Ray Loriga, Andrés Neuman, Justo Navarro, los diarios de Andrés Trapiello.

Vila - Matas hace referencia en un par de entrevistas a que los escritores españoles son una copia de Onetti y que no aportan nada nuevo. ¿Podrías explicarme a qué se refiere?
Hay una generación establecida y que marca las pautas: Javier Marías, Antonio Muñoz Molina, y otros, que han recibido la consagración de la academia de la lengua, es decir generación canónica ya. Y a la que por edad pertenece Vila-Matas pero no por reconocimiento, pues el suyo ha sido más tardío. Creo que quizás a esos se refiere Vila-Matas: Muñoz Molina es onettiano y académico; Vila-Matas ninguna de las dos cosas.
Las nuevas generaciones no son onettianas y por edad tampoco académicas. Pero ahora hay una postura que me parece bastante snob por parte de muchos jóvenes -en los blogs encontrarás posturas de éstas- de por un lado adorar incondicionalmente a Bolaño y Vila-Matas (y te lo dice uno que ama a Bolaño), y por otro lado -lo que es peor- denostar a Borges, Cortázar, Marsé, Umbral, con esa ferocidad un tanto guiñolesca del joven que cree que va a descubrirlo todo.
Es normal, Diego, pero quien lee con los ojos limpios, entiende que eso es una bobada.

El futuro
Acabar la novela que tengo mediada, y un libro de relatos que preparo y en el que tengo puestas muchas esperanzas, por ambicioso y arriesgado.

Posdata: Muchas gracias al Miguel Ángel Muñoz por su tiempo y paciencia conmigo. Es la primera vez que hago una entrevista, así que se piden las disculpas correspondientes por si quedaron cosas pendientes. Vuelvo a reirterar las gracias a mi amigo por su paciencia, e insisto, los que tengan la posibilidad de leer "El síndrome Chéjov", no la desaprovechen. Les prometo que no se arrepentirán.

6 comments:

Francisco Ortiz said...

Pues nadie diría que es tu primera entrevista, te lo dice uno que tiene publicadas unas cuantas.Es muy buena, tiene mucho sabor literario - algo que n osiempre se consigue entrevistando a un escritor - y como te ha acompañado muy bien Miguel Ángel Muñoz, sincero, próximo y con mucho humor, habéis hecho un trabajo magnífico. Felicidades.

MAría JEsús said...

me alegro por tu entrevista, notable me parece aquello del sentido del humor, para mi es un gran tema en la literatura, y si concuerdo Bolaño lo hace a la perfección... macabro y esperanzado...pradójicamente y ninguno de los dos... Espero toparme con este libro en alg{un momento.
Saludos

Angélica said...

¿Es tuya la entrevista?
La leí completa, no conocía al autor y fue un placer nutrirme de su experiencia.
Gracias por la visita, estaba buscando algo de Bertoni ayer y dí con tu blog. Respecto a mi poema, todo en mí es inédito... vamos a ver qué sale, no?

Te agregaré a los links.

Saludos
A.

Rubén Ananías said...

Síndrome Chéjov", creo que será una de mis próximas lecturas, luego que termine "2666" y la "putas asesinas" y "dejemos hablar al viento". Hablando de la entrevista, en ningún momento se vuelve aburrida, está allí el sacar del esquema simples preguntas. No sé, pero tengo la impresión que querias preguntar más. Mostrar que no sólo la vida es literatura, tambíen los sueños, los deseos.Es una valiosa experiencia, sobre todo, te deja ver, que hay que arriesgarse en lo que es la literatura y querer ser ambicioso en ella.

Alvy Singer said...

Estupenda entrevista, sin duda y estupendo blog.

Lau said...

Onetti tiene un decálogo, así como Quiroga, donde aconseja no limitarse a leer los libros ya consagrados (dice que Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz y hoy son genios).

Aunque no creo en decálogos y además no soy escritora, últimamente pensé en esto porque Jorge Lafforgue defendió a Quiroga cuando los estudiosos lo consideraban un escritor menor y la semana pasada me encontré al mismo Lafforgue apostando por un escritor nuevo... y en mi cabecita empezaron a pasar cosas.

O sea que el tipo, con una trayectoria de medio siglo, no tiene miedo en decir lo que piensa y levanta a un escritor que hasta ahora solamente ha publicado un libro.

Yo me hice con el libro y lo leí porque si para Lafforgue es bueno debe ser bueno y pensé después de leerlos que sí, que es bueno, pero que no sé si yo sola me hubiese animado a decirlo sin la autoridad de un groso que me abra la puerta antes. Y esto me dejó pensando.

Lo que quiero decir es cómo yo que no tengo ningún prestigio para perder nunca me animé a levantar a alguien que nadie haya consagrado antes. Ya sé que no me puedo comparar con Lafforgue que soy una lectora casi del montón, pero justamente por eso ¡¡¡¿por qué tenerle miedo a equivocarse?!!!

Bueno... que por todo esto abrí un blog en http://misescritorespreferidos.blogspot.com con la idea de que la gente haga conocer a sus buenos escritores en las sombras, para que los compartamos y encontremos a los futuros Quirogas, Onettis, Cortázares y Borges por nosotros mismos. ¿Demasiado delirante? No será la primera vez que me lo dicen pero quiero hacerlo y creo que está bien que lo hagamos.

Ojalá visiten el blog y opinen algo al respecto. Gracias.

Lau.