Monday, March 05, 2007

Meridiano de sangre

"...pero cuando Dios creó al hombre, el diablo estaba a su lado."
Hace tiempo que no me pasaba: encontrarme con un libro y sentir que después de él las cosas cambiarian; la visión un poco del mundo, la visión de la literatura, la visión de la lectura. Y es quizás ahí donde Meridiano de sangre caló más hondo: me recordó lo maravilloso que significa leer.
Harold Bloom, a quien en parte debo el saber de McCarthy y de Meridiano de sangre por su libro Cómo leer y por qué (donde señala a esta novela como una de las mejores obras norteamericanas de los últimos años), trata justamente en este libro de dar algunas pistas de por qué debemos leer. Uno de los puntos que siempre recuerdo, es donde decía que uno nunca iba a conocer en su vida a tanta gente ni recorrer tantos lugares, como podía llegar a hacerlo mediante la literatura. La idea era así, o algo por el estilo, donde además se escondía o quizás se mostraba el hecho de que la lectura nos permite vivir otras vidas, otros mundos.
Mientras leía Meridiano de sangre, pensé en eso, y no fue por casualidad, sino porque el libro cuenta algo tan lejano para mí, tan ajeno a mi vida común, que parecería absurdo que me hubiese llegado a conectar con él; sin embargo eso fue lo que ocurrió.
A ver, les cuento la historia brevemente: Todo transcurre a mediados del siglo XIX en Estados Unidos, precisamente en la frontera con México. Un grupo de gringos son contratados para exterminar a los indios que hay en el lugar. El grupo empieza a exterminar a los indios para luego exterminar a los que los contrataron. Hasta que en un momento el grupo se separa, para que luego los dos protagonistas se vuelvan a encontrar a saldar deudas pendientes.
No hay moral, no hay nobleza, no hay nada más que las armas, y la guerra, y los indios, y el chaval que es uno de los ejes de la trama, y el juez Holden que es el otro, con su maldad y su cara sin cejas y sin pelo y sin barba y blanco, muy blanco.
¿Qué tengo que ver yo con los vaqueros y con los mexicanos y con el siglo XIX en norteamérica?, se podría preguntar uno, que vive en una ciudad donde no hay muchos caballos, ni lobos, ni desierto, ni tipos vestidos como vaqueros. ¿Qué tengo que ver yo con todo eso?, se pregunta uno y a las pocas páginas se da cuenta que la novela va más allá de ese tema; la novela trabaja con la maldad codo a codo, con una maldad sin límites, una maldad tan humana que conmueve, una maldad que parece lejana, pero cuando se analiza el entorno uno se percata que está su lado, una malda que me recordó inevitablemente a las dos últimas partes de 2666, y a esas mujeres muertas y violadas en Santa Teresa, y a las historias de Archimboldi en la guerra.
En realidad me acordé mucho de Klaus Haas con el juez Holden.
En realidad me atrevería a decir que el juez Holden es el referente de Haas, pues curiosamente los dos son blancos y grandes y algo enigmáticos.
En realidad pienso que 2666, le debe mucho a Meridiano de Sangre, como a Mis rincones oscuros, y a una serie de libros que aún no leo, pero que sé que leeré y que me daré cuenta que el gran legado de Bolaño es la lectura, y que su obra se basa en gran parte como la reelectura de ciertos autores, que Bolaño consigue juntarlos y hacer algo tan potente como lo que hizo, porque Bolaño no nació de la nada, porque él, al igual que Borges, era un gran copión; digo: un enorme lector que sabía que las vanguardias no nacen de la nada, sino que provienen de una lectura profunda de la vida, de la historia, de los libros.
El Juez Holden es sencillamente brillante. Un personaje complejísimo, como todos los buenos personajes, que no hace más entrar en ese cajón de los personajes inolvidables, como Ignatius Reilly, Arturo Belano, Chinaski, los hermanos Karamazov, David Lurie, Madame Bovary y el señor K. Personajes que cada cierto tiempo vuelven a tu cabeza de forma repentina, que se te aparecen en sueños, en la calle, en alguna película o en alguna canción. El juez Holden es culto, políglota y tiene un poder de convencimiento en sus plabras, que da miedo y a la vez fascinación escucharlo. Juro que es primera vez que me pasa con un personaje que quiero que hable y que el narrador le dé la palabra y que los diálogos no acaben nunca.
Meridiano de sangre cuenta con unos diálogos notables, rápidos y con un ritmo muy especial, porque no siguen quizás el mismo tono que lo que se está narrando, pero a la vez sí está en sintonía. Es algo complejo de explicar, tanto como la prosa de McCarthy, que a ratos es realmente brillante. Una prosa nunca excesiva pero tampoco escueta, una prosa que llega a niveles poéticos muchas veces. La verdad es que no sé con quién compararlo. Por más que trato no sé relacionarlo con algún autor.
La crítica dice que tiene mucho del Melville de Moby Dick, pero yo aún no leo esta novela.
También dicen que tiene mucho de Faulkner.
Y sí, ahí si que puedo decir que cuando lo comencé a leer, me acordé mucho del autor de Mientras agonizo. Sobre todo en términos de prosa, aunque insisto: son diferentes, y a mí, en lo personal, me gusta por ahora más McCarthy que Faulkner (aunque cabe señalar que me falta leer mucho de Faulkner, y también de McCarthy).
Meridiano de sangre, resulta ser una novela imprescindible a la hora de querer ver cómo se narra la violencia sin caer en dramatismos que terminene por anularla; lo mismo con el tema de cómo poder mostrar a un personaje malo, sin que quede en un estereotipo. Y McCarthy no sólo lo consigue con el juez Holden, sino que también con el otro protagonista: el Chaval.
Un chico que sobrevive de un diparo a la espalda a los quince años, y que luego se incorpora al grupo del juez Holden, y mata a los indios y les corta las cabelleras, y crece en medio de una violencia desmedida.
De alguna forma la novela narra todo el proceso, de un forma bastante implícita, del paso de la juventu a la adultez; por así decirlo: el paso de ser un chico que se arranca de su casa, a un hombre que tiene que sobrevivir en un desierto donde no sólo los indios son el peligro, sino también los mexicanos, los lobos, los osos, el calor, la nieve y sus mismos compañeros.
En un momento el juez Holden, con quien el Chaval tiene una relación muy especial -hablan poco, muy poco, pero en las miradas que cruzan se dicen quizás todo y se muestra una desconfianza mutua-, le dice al Chaval que él era el único que durante toda la misión mostraba un poco de piedad con el resto. Y esa piedad tiene que ver con ese no asumirse por completo como un hijo del mal.
Dos imágenes conmovedoras: 1) el Chaval ve a un grupo religioso pasar como en una caravana. Los pierde de vista. Al rato, los ve a todos asesinados, en círculo, como si hubiese estado haciendo un ritual. Avanza un poco y ve a una vieja arodillada y tapada con una manta. Se acerca a ella y le dice que se levante, que pueden volver los que los atacaron, y él la anima para que sobreviva. Se acerca un poco más y se da cuenta que la vieja está muerta. 2)Un poco después, el Chaval se encuentra con unos chicos que recogen huesos, si mal no recuerdo. Habla con ellos y uno se muestra algo agresivo con él y no le cree al Chaval que ha estado en la guerra y que ha matado a muchos hombres. Acto seguido los chicos se van, pero el que desconfía del Chaval regresa. Cuando sus amigos vuelven a buscarlo lo encuentran muerto.
Al final de la novela, después de que en un momento el juez Holden y el Chaval separan sus caminos, después de que la empresa en que iban fracasa, se vuelven a reunir para tener un duelo que a lo largo de toda la novela se espera entre ellos dos; un duelo silencioso que se va organizando en la parte más escondida del iceberg; un duelo que no es el bien contra el mal, sino que el mal contra el mal, o el mal menor contra el mal mayor.
Algo así.
Posdata: Como la gran mayoría de ustedes deben saber, es casi imposible conseguir en alguna librería "Meridiano de Sangre". Sin embargo, como pueden ver en la segunda foto, el libro salió el año pasado en edición Debolsillo, allá en España, por lo que supongo que este año llegará a Chile. Así que atentos, porque si me dicen que califique la novela en el orden de: me la compro o la pido prestada, yo digo: me la compro. Porque es una novela para leer y releer.

8 comments:

tuto said...

hola, leí un comentario tuyo en otro blog (estaba escrito algo sobre pinochet). Escribías sobre Iquique, infancia, y cosas así.. Si tienes tiempo métete en este trabajo: http://altohospicionovela.blogspot.com/
saludos de Iquique

MacartianayFaulkneriana said...

Sólo pasé y me reconcilié con mi Macartismo... que hace tanto tiempo había abandonado. ¿Abandonado por qué?
La falta de sexo y de sueño hacen olvidarse del Macartismo, que es un actitud radical a seguir los pasos del oeste literario americano. Aunque a veces nos encontremos con animales salvajes o terminemos muertos de sed.
bien Diego! Se agradece.

esteban said...

y el árbol de bebés muertos? y los indios salvajes con velos de novias y cabezas como collar?
la novela de la violencia, meridiano de sangre, así como la del odio es viaje al fin de la noche y la del humor es la conjura de los necios y los detectives salvajes es la de la juventud.

gran post diego
un abrazo

Miguel Ángel Muñoz said...

Meridiano de lecturas y pasiones, Diego. Muy correcta la pregunta que te haces en un principio: ¿qué tiene esto que ver conmigo?, pero como toda gran obra literaria, uno se da cuenta de que en todo, en todo, tiene que ver conmigo, y contigo, y con ellos.

felipefuentealba said...

Bueno. Otra razón más para que lo lea. Gran post, Diago.

Anonymous said...

Tu blog aun está de vacaciones? por eso nadie postea?
mmm, quizas nadie quiere volver...aún XD

jimmy tails said...

wena diego!:

cómo va todo?: proyectos, lecturas...en fin
hace mil años que no me paseaba por estos lares, como siempre es un placer. cómo va montaña rusa? se vende algo o no? qué importa en todo caso; lo único importante es escribir, expresarse (cosa que yo no hago; todavia no escribo mi primer cuento, me he quedado en poemas solamente... y ahora leo mas poesia q nunca: a vallejo, a chilenos de los 90 -german carrasco es excelente, sanhueza, zambra- a la sole fariña -que postularon a los altazor ahora-, a lihn)
Y bueno... como varios de los que postearon, me recordaste a mccarthy, del cual vengo leyendo elogios en todas partes desde hace unos 2 años "el gran escritor de la frontera", "de la violencia" que "poca gente lee o lee en serio", etc
Justo en mi u tienen Meridiano..., es el único, y creo q (gracias a tu post) lo leeré este semestre.

por cierto, ¿ya todo CLAP escribe y publica, o eres sólo tú?

suerte!

Anonymous said...

Hola


Mira, cuando conocí la existencia de esta novela supe que algún dia la leeria. Y acabo de terminarla hace apenas 10 minutos.

Brutal.


Buscando cosas sobre la novela (sin miedo ya a destripes) volví a entrar aquí y ahora dejo un comentario.


Seguramente ni lo leas... pero yo dejo aquí mi huella, que a lo mejor no se irá desvaneciendo por el viento como ocurre en el desierto